El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el 23 de octubre de 2026 que buques estadounidenses pasarían por Cuba después de la guerra en Irán y que el secretario de Estado, Marco Rubio, sería enviado a resolver la situación de la isla. El comentario ocurrió durante un mitin electoral en Fort Myers, Florida, en el marco de la campaña para las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Trump respondió a preguntas de uno de los asistentes y describió un posible escenario en el que una embarcación estadounidense se detendría cerca de la costa cubana. El mandatario presentó la idea como una escala posterior al regreso de las operaciones en Irán y sostuvo que Rubio se encargaría de negociar o cerrar un acuerdo con La Habana.
“Vamos a enviar a Marco Rubio a cerrar el acuerdo”, afirmó Trump durante el acto. También dijo que el secretario de Estado podría ser colocado en la isla para resolver el asunto, al tiempo que lo calificó como “un gran sujeto”.
Las declaraciones se producen mientras el gobierno de Trump mantiene una política de presión contra Cuba. Washington ha impuesto sanciones a empresas vinculadas con el Gobierno cubano y ha restringido el acceso de la isla a combustible, medidas que se suman a la tensión diplomática entre ambos países.
El presidente estadounidense también comparó su planteamiento sobre Cuba con la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que, según dijo, derivó en la captura del depuesto gobernante Nicolás Maduro. Trump aseguró que Washington trabaja con las autoridades venezolanas para aumentar la producción petrolera.
El mensaje fue pronunciado en Florida, un estado con una amplia población de origen cubano y uno de los principales escenarios de la campaña electoral estadounidense. En ese contexto, Trump ha colocado la situación de Cuba entre los temas de política exterior dirigidos a su electorado.
Hasta el momento, el comentario del mandatario no constituye el anuncio formal de una operación militar contra Cuba. La declaración se suma, sin embargo, a otras expresiones recientes de Trump sobre una posible intervención o negociación directa con la isla, mientras Marco Rubio permanece como una de las figuras centrales de la política estadounidense hacia La Habana.

