Víctor González e Imelda Aguilar tienen listas 35 mil macetas de cempasúchil para la temporada de Día de Muertos en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, después de que el sismo del 19 de septiembre de 2017 derribara su casa y los obligara a comenzar de nuevo mediante la producción de plantas.
Las ventas más importantes se concentran entre el 25 de octubre y el 1 de noviembre. Durante meses, la pareja ha cuidado las flores en una parcela cercana a una cabaña donde permanece para atender el cultivo desde las primeras horas del día.
Un nuevo comienzo después del sismo
Víctor, de 58 años, pertenece a la cuarta generación de una familia dedicada a las plantas. Antes del terremoto se enfocaba principalmente en la comercialización, pero la pérdida de su vivienda y la falta de empleo modificaron sus planes.
Nos quedamos sin trabajo y decidimos autoemplearnos en la producción de plantas.
La familia tuvo dificultades para reconstruir su casa y primero buscó un lugar donde alojarse. Posteriormente, Víctor e Imelda aprovecharon los conocimientos heredados de sus antepasados y recibieron asesoría técnica de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural, además de otras instituciones.
Comenzaron con 500 árboles de la abundancia y después ampliaron su producción a 7 mil 500 plantas de distintas variedades. En 2025 cultivaron 15 mil flores de cempasúchil y para este año aumentaron su meta a poco más del doble.
Más de tres meses de trabajo para una temporada corta
Las semillas de esta temporada fueron plantadas en junio. Desde entonces, la pareja ha regado y nutrido las plantas con cuidado para que lleguen en floración al periodo de mayor demanda, cuando las familias compran flores para sus altares y ofrendas.
El resto del año, los productores siembran hierbas de olor y plantas medicinales. La atención a la calidad, el número de flores y la presentación de cada maceta les ha permitido ampliar su cartera de clientes y consolidar su actividad agrícola.
Cuando se consume un producto mexicano se ayuda a toda una familia. El dinero se queda aquí.
El llamado a comprar directamente al productor
Víctor también pidió a los consumidores acudir directamente a los viveros y parcelas de Xochimilco para conocer el origen de las flores y evitar pagar precios más altos con intermediarios.
A su juicio, comprar al productor reconoce varios meses de trabajo, mientras que adquirir la planta con un revendedor sólo considera el periodo breve en que se realiza la venta. Aunque la pareja no comercializa directamente con el Gobierno o con grandes empresas, parte de su producción llega a espacios públicos mediante sus clientes.
Para Víctor, cultivar cempasúchil también representa una forma de mantener viva la tradición de Día de Muertos y preservar la memoria familiar. En San Gregorio Atlapulco, la flor se convierte así en sustento económico, identidad comunitaria y vínculo con quienes ya no están.

