El historiador germano-estadounidense Sven Beckert sostiene que el capitalismo es un proceso histórico capaz de adaptarse a distintos regímenes políticos, desde democracias y monarquías hasta gobiernos autoritarios. El académico abordó esta perspectiva durante sus actividades en El Colegio de México y en su libro Capitalismo. Una historia global, publicado por Crítica.
Beckert plantea que el capitalismo no es un estado natural de la humanidad, sino una construcción histórica que transformó la vida económica y social del planeta. A su juicio, el sistema ha impulsado el crecimiento y mejoras en la calidad de vida, pero también ha producido desigualdades profundas, crisis económicas, conflictos y presiones ambientales.
Un sistema con raíces globales
El historiador cuestiona la idea de que el capitalismo surgió exclusivamente en Europa. Su investigación identifica lógicas asociadas con el comercio y la acumulación en comunidades de larga distancia del mundo musulmán, India, China, Europa y las Américas desde los primeros siglos del segundo milenio.
En su interpretación, esas redes comerciales tenían inicialmente una importancia limitada para la economía mundial en su conjunto. Sin embargo, con el paso del tiempo, la lógica capitalista se expandió hasta influir en casi todos los aspectos de la vida económica contemporánea.
La transformación del campo
Beckert ubica una parte importante del origen del capitalismo en la transformación de la producción agraria y de la manufactura. La inversión de capital modificó la organización económica del campo y alteró la relación entre las actividades rurales y urbanas.
Ese proceso estuvo acompañado por crisis económicas y guerras. No obstante, el historiador advierte que la relación entre el capitalismo y cada conflicto debe analizarse con precisión, sin atribuirle de manera automática todas las crisis que enfrenta el mundo.
Adaptación política y futuro incierto
Para Beckert, la capacidad de adaptación del capitalismo se explica, en parte, porque no depende de un único régimen político ni de un conjunto cerrado de dogmas. Esa flexibilidad le ha permitido funcionar bajo sistemas democráticos, monarquías, fascismos y gobiernos autoritarios.
El investigador considera imposible predecir cuándo o cómo terminará el capitalismo. Sin embargo, destaca que, al tratarse de un fenómeno histórico, no puede asumirse que exista para siempre. En México, señala, todavía subsisten derechos colectivos sobre la tierra que representan formas distintas de organizar la vida económica.
Capitalismo. Una historia global recorre la evolución del sistema hasta 2025 y propone observarlo desde una perspectiva mundial, más allá de las explicaciones centradas únicamente en Europa. La obra busca mostrar cómo las redes comerciales, las estructuras de poder y las formas de acumulación dieron forma al mundo actual.

