Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro cerraron este sábado 24 de octubre sus campañas presidenciales con actos multitudinarios en Río de Janeiro, São Paulo y Belo Horizonte, a unas horas de la segunda vuelta electoral en Brasil, prevista para el domingo 25 de octubre. Las encuestas mostraron una contienda estrecha entre el presidente y el senador del Partido Liberal.
Lula encabezó una movilización en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, antes de trasladarse a la avenida Paulista, en São Paulo, donde tenía previsto realizar su cierre definitivo. El mandatario busca un cuarto mandato no consecutivo y centró sus últimos mensajes en la defensa de la democracia, la soberanía nacional y el rechazo al regreso del bolsonarismo al poder.
En Belo Horizonte, Flávio Bolsonaro reunió a familias y motociclistas en la Praça da Liberdade. Más tarde, el candidato tenía programado un acto en Barra da Tijuca, en Río de Janeiro. Su campaña ha colocado como ejes la seguridad pública, el libre mercado y una mayor cercanía con Estados Unidos, además de capitalizar el descontento por el costo de vida.
La jornada de movilizaciones ocurrió después del último debate presidencial, transmitido el viernes por TV Globo. El encuentro tuvo un tono más moderado que el primer debate, aunque también incluyó intercambios tensos entre ambos candidatos, entre ellos una discusión por el apodo “nueve dedos”, utilizado contra Lula en referencia al dedo que perdió durante un accidente laboral.
Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta con cerca de 47% de los votos, frente a aproximadamente 45% de Lula. Sin embargo, los sondeos publicados antes de la votación definitiva ubicaron a ambos candidatos en un empate de 50% de los votos válidos, por lo que el resultado permanece abierto.
La segunda vuelta definirá al presidente de Brasil para los próximos cuatro años. Casi 159 millones de electores están convocados a votar en una elección seguida con atención en América Latina por sus posibles efectos sobre la orientación política y económica de la región.
La campaña terminó con dos propuestas políticas claramente diferenciadas. Lula pidió preservar un proyecto asociado con la izquierda y los programas sociales, mientras Flávio Bolsonaro buscó consolidar el avance de la derecha y presentar su candidatura como una alternativa basada en la seguridad, la libertad económica y el trabajo.
Con el cierre de los actos públicos, la decisión pasa ahora a los votantes brasileños. Las urnas abrirán el domingo 25 de octubre para una segunda vuelta marcada por la polarización, el empate en las encuestas y la disputa por el futuro político de la principal economía de América Latina.

