El precio del diésel aumentó 11.5% en septiembre, la mayor alza mensual de los últimos cinco meses, debido principalmente al encarecimiento de la molécula importada y a la depreciación del peso frente al dólar. El incremento ocurrió pese a que el Gobierno federal mantuvo estímulos fiscales para reducir el impacto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
El precio promedio nacional llegó a 27.01 pesos por litro, mientras que el máximo registrado fue de 28.11 pesos en Quintana Roo. En Huanusco, Zacatecas, el diésel alcanzó 30.50 pesos por litro durante los primeros días de octubre.
El estímulo fiscal no detuvo el incremento
Durante la semana del 26 de septiembre al 2 de octubre de 2026, Hacienda aplicó un estímulo fiscal de 100% sobre la cuota del IEPS correspondiente al diésel. Además, otorgó un estímulo complementario de 1.1896 pesos por litro, con lo que la cuota disminuida del impuesto quedó en cero pesos por litro.
Sin embargo, el precio final también depende del costo internacional del combustible, el tipo de cambio, los márgenes de importación y comercialización, los gastos logísticos, el traslado hasta las estaciones de servicio y el margen de expendio.
El tipo de cambio y las importaciones presionan el precio
Una parte del diésel que se consume en México es importada, por lo que las variaciones en la cotización internacional y en el tipo de cambio tienen un efecto directo sobre el precio al público. El dólar cerró el 20 de octubre en 18.43 pesos al mayoreo y 18.88 pesos al menudeo, un aumento de 1.43 pesos desde el inicio de septiembre.
Las tensiones geopolíticas, la incertidumbre económica y los conflictos en Medio Oriente también han influido en las cotizaciones internacionales del petróleo y del diésel. Estas presiones pueden trasladarse al mercado mexicano aun cuando el impuesto se reduzca mediante estímulos.
Posible impacto en alimentos y mercancías
El diésel es un insumo central para el transporte de carga y pasajeros, la agricultura, la construcción y diversas actividades manufactureras. Por ello, un aumento sostenido puede elevar los costos logísticos y trasladarse gradualmente a los precios de alimentos, productos de consumo y servicios.
Las empresas pueden absorber temporalmente una parte del incremento para conservar competitividad. No obstante, si el encarecimiento se mantiene, aumenta la posibilidad de que los mayores costos se reflejen en las cadenas productivas y dificulten la moderación de la inflación.
El combustible acumula un aumento mayor a la inflación
Entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2026, el precio del diésel acumuló un incremento de 17.2%, mientras que la inflación registró un avance de 7.3% durante el mismo periodo.
La evolución del combustible será relevante para los costos del transporte y las perspectivas de inflación. Aunque los estímulos fiscales reducen la carga tributaria, no eliminan el efecto de las cotizaciones internacionales, el tipo de cambio ni los gastos asociados a la distribución.

