Adriana Paz vive uno de los momentos más relevantes de su carrera con la presentación de tres películas en México: Animales, dirigida y protagonizada por Ben Affleck; La cazadora, de Suzanne Andrews Correa, y Ceniza en la boca, de Diego Luna. Los proyectos amplían la presencia internacional de la actriz mexicana y la colocan frente a personajes marcados por la migración, la violencia y los vínculos familiares.
La actriz llegó a este punto después de una trayectoria construida con esfuerzo. Antes de consolidarse en el cine mexicano, vivió como migrante en España y Canadá, donde trabajó cuidando niños y personas mayores, como animadora turística y mesera. Incluso buscó empleo como cocinera, pese a no tener experiencia en ese oficio.
Una experiencia migrante que acompaña sus personajes
Paz considera que esas experiencias le permitieron conocer de cerca la incertidumbre y el esfuerzo que implica comenzar de nuevo. Ahora, varias de sus interpretaciones reflejan esa condición: en Animales participa en una historia ambientada en Los Ángeles; en La cazadora interpreta a una mujer de Ciudad Juárez, y en Ceniza en la boca da vida a una madre que se marcha a España sin sus hijos.
La actriz ha descrito a estas mujeres como personas fuertes, impulsadas por el amor a sus familias y por el deseo de mejorar sus circunstancias. Para Paz, migrar exige valentía, especialmente cuando las condiciones son adversas y no existe certeza sobre el resultado.
Tres proyectos en una misma etapa profesional
Animales representa uno de sus trabajos recientes con mayor proyección internacional. En la cinta comparte créditos con Ben Affleck y participa en una historia de suspenso relacionada con un secuestro. La producción llegó a Netflix durante octubre de 2026.
Durante el Festival Internacional de Cine de Morelia, Paz presentó además La cazadora y Ceniza en la boca. La primera es un thriller dramático inspirado en la historia de una mujer de Ciudad Juárez que enfrenta violencia e impunidad; la segunda, dirigida por Diego Luna, aborda la separación familiar y la migración hacia España. Su estreno comercial está previsto para el 5 de noviembre.
El impulso internacional de Paz también está ligado a reconocimientos previos. Su trabajo en Emilia Pérez le valió el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes, mientras que películas como Hilda y La tirisia contribuyeron a fortalecer su trayectoria en el cine nacional.
El impacto físico de interpretar personajes extremos
La actriz también ha hablado del costo físico y emocional de sus papeles. Durante su participación en la serie Vis a vis llegó a experimentar dolor estomacal mientras interpretaba escenas de violencia. En otros proyectos, explicó, el sufrimiento de los personajes permaneció en su cuerpo incluso después de terminar las grabaciones.
Para protegerse, Paz practica meditación y utiliza aceites e inciensos durante los rodajes. También procura hablar sobre sus personajes con su esposo, quien igualmente es actor, como una manera de marcar distancia entre la ficción y su vida cotidiana.
Con una agenda internacional en expansión y tres películas presentadas en México durante octubre, Adriana Paz atraviesa una etapa de consolidación. Sus próximos proyectos mantienen una constante: mujeres que enfrentan pérdidas, desplazamientos y obstáculos, pero que buscan transformar su vida.

